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Es una cirugía que implica gran paciencia, pues se trata de un cultivo. Se obtiene como mínimo un 90% de crecimiento del total de folículos transplantados, es decir, que lo máximo que puede perderse del transplante es un 10 %. En nuestra experiencia, para alopecias grandes, suelen ser suficientes de una a tres sesiones. El pelo “nuevo” por ser del propio paciente tiene las mismas características de color y brillo que podrá cortarse y peinarse normalmente, por lo que no existe la posibilidad de rechazo. Es importante tener presente que los resultados del microinjerto no son inmediatos, existiendo un período de reposo o transición de unos tres-seis meses durante los cuales el pelo injertado se suele caer para volver a crecer a un ritmo normal de 1 cm. por mes. El pelo inicial nace más fino y más claro que el del resto de la cabeza, pero posteriormente, crece y se vuelve largo, grueso y pigmentado. Se debe tener en cuenta que no todos crecerán a la vez, dependerá de la fase en que se encontraba el pelo en el momento de la implantación. En resumen, el microinjerto es la solución definitiva contra la calvicie irreversible. El transplante folicular es una manera segura y eficaz para la recuperación del cabello en zonas de calvicie irreversible, permite obtener resultados naturales y paulatinos. Por lo tanto estos cabellos nunca volverán a caer y crecerán de forma normal por lo que se pueden cortar, teñir y peinar.
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